Osteoporosis
Tomo 2

Dr. Miguel Albanese, Dra. Vilma Chijani,
Dr. Jaime Hernández, Dra. Raquel Teijeiro

En, prácticamente, cualquier medida que se quiera tomar a favor de aumentar la masa ósea se encuentra la vitamina D de la cual se ha hablado desde larga data, pero igual nos parece oportuno agregar en esta publicación conceptos que creemos son de utilidad en el manejo de la osteoporosis.

La vitamina D tiene un efecto regulador sobre la síntesis de otras hormonas calciotropas, como la PTH, y ejerce una acción importante sobre diferentes órganos como lo es el intestino favoreciendo la absorción activa de calcio.

Cuando se produce una disminución, la concentración sérica de vitamina D, ya sea por descenso de la síntesis o de la ingesta se favorece el hiperparatiroidismo secundario que contribuye a un aumento del recambio óseo con la consecuente disminución de masa ósea.

La vitamina D, como sabemos, es biológicamente inerte y debe sufrir dos hidroxilaciones (una a nivel hepático y otra renal) para convertirse en el metabolito activo que es la 1,25 (OH) D o calcitriol [1].

El calcidol sérico es el mejor metabolito de la vitamina D para ser dosificado y sus valores séricos son considerados un índice de gran utilidad para manejar niveles óptimos de vitamina D. Se considera por diferentes autores que el límite inferior de la normalidad 10 a 15 ng/ml, aunque se sabe que los niveles de PTH aumentan con valores de calcidol de 25 a 30 ng/ml; por todo lo anterior podemos concluir que valores deseables de calcidol serían por encima de 40 ng/ml [2, 3].

Como sabemos el mayor déficit de vitamina D se encuentra en el anciano, dado que con la edad, ya sea por una menor exposición al sol o una menor disminución de la síntesis cutánea (a partir de los 50 la capacidad de síntesis de VIT. D es de un 50% menos que en el joven de 20 años, llegando en mayores de 70 años a un 75% menos) la concentración de calcidol decrece. Otra cosa que no debemos de olvidar es que un alto porcentaje de los personas de más de 70 años que están institucionalizados tiene niveles de vitamina D muy bajos [4].

Hay múltiples trabajos que demostraron que los niveles de vitamina D decrecen en los meses de baja luz solar como son los de otoño e invierno, dependiendo de la ocupación sobre todo si es en espacios cerrados, la pobre exposición solar, la alimentación o la suplementación alimenticia [5] aun en personas jóvenes y aun en latitudes intermedias como nuestra ciudad de Montevideo [6] o San Pablo [7] hay trabajos que muestran esa variación estacional a la baja a fines de invierno [8].

Hay múltiples trabajos que evidencian los beneficios de suplementar con vitamina D a las personas de diferentes grupos etarios, sobre todo los adultos mayores, y la disminución del riesgo de fractura que esto trae aparejado.

El autor francés Chapuy; en un estudio aleatorio controlado de 3.200 mujeres institucionalizadas con edad promedio de 84 años que fueron suplementadas con 1200 mg de calcio y 800 ui/día; demostró una disminución significativa de tasas de fracturas tanto de cadera como de otras regiones, también hubo notorio descenso de niveles séricos de PTH [9].

Dado de que se constatan en diferentes sectores de la población, no sólo senil y por causas diferentes, niveles bajos de vitamina D, queremos plantear si es necesario suplementar con vitamina D, a quien debemos hacerlo, cuánto darle, en cuánto tiempo y con que frecuencia y, por último, dejamos la inquietud de si los suplementos de vitamina D pudieran ser una medida atractiva de intervención en la Salud Pública lo que dependería de estudios de optimización de dosis y el costo-beneficio de dicha acción para arribar a conclusiones que permitan emitir una recomendación generalizada.

Como ya hemos comentado, aun en latitudes intermedias como la nuestra, hay población con mayor riesgo de tener hipovitaminosis D a fines de temporada invernal. Ésta sería una población a cubrir según el grupo etario como lo demostró el trabajo de Chapuy [9] con el agregado calcio y vitamina D logró beneficios en cuánto a mejorar masa ósea y disminuir el índice fracturas.

Otro punto que sería intentar suplementar los alimentos con vitamina D, por ejemplo la leche (en nuestro país la leche extracalcio Conaprole tiene un agregado a estos fines).Otros alimentos que podrían ser suplementados son panes, pastas, cereales, etc...[10].

Hay una interrogante no bien resuelta y es la dosis de vitamina D necesaria para obtener niveles óptimos de calcidiol, por ejemplo hay trabajos en individuos tripulantes de submarinos que pasaron tres meses sin exposición solar, Holick halló que dosis de 600 UI/día no fueron suficientes para mantener un valor adecuado de calcidiol; otro trabajo que se realizó con marineros que fueron privados de luz solar por dos meses demostró que se hubieran necesitado dosis de 1000 a 2000 UI/día para mantener valores basales y todo esto a pesar de una dieta de leche y cereales enriquecidos con vitamina D [11].

Hay evidencias que demuestran que si se está ante una osteoporosis establecida sería bueno para su tratamiento que se utilizaran dosis de más de 1000 UI/día (1000 a 1200 UI/día), la frecuencia puede ser diaria, semanal o trimestral.

Hasta el momento queda en evidencia de que en cuanto a la vitaminoterapia con vitamina D es importante la fuente solar, la suplementación alimenticia y dosis mayores que las que utilizan hoy en día, no descartando el uso de macrodosis que permitan elevar el nivel sérico de calcidiol.

Bibliografía

[1] Dambacher MA, Schacht E. Osteoporosis y los metabolitos activos de la vitamina D. Litera Rheumatologica EULAR 1997: 35-46.

[2] Delaney MF, Wade J, LeBoff MS. Osteoporosis y trastornos reumáticos (cap. 40) . Kelley's Tratamientos en Reumatología segunda edición Ed. Marbán 2001.

[3] Malabanan A, Veronikis IE, Holick MF. Redifining vitamin D insufficiency. Lancet 1998; 351: 805-6.

[4] Mc Laughlin JA, Holick MF. Aging decreases the capacity of human skin to produce vitamin D. J Clin Invest 1985; 76: 1536-8.

[5] Mc Kenna MJ. Differences in vitamin D status between countries in young adults and the elderly. Am J Med 1992; 93: 69-77.

[6] Mendoza B, Ronco A. Importancia de los niveles séricos de vitamina D3. Tendencias en Medicina 2001; 18: 97-101.

[7] Maeda SS , Kunii I, Pereira RL, Lazaretti-Castro M. Seasonal vaiation on plasma levels of 25 hydroxyvitamin D (25ohd) in a healthy elderly population from Brazil. Osteoporosis International Volume 15 Supplement 1 2004: S78 (poster 295SA).

[8] Dawson-Hugues B, Dalla GE, Krall EA, Harris S, Sokol LJ, Falconer G. Effect of vitamin D supplementation on winter time and overall bone loss in healthy postmenopaudal women. Ann Intern Med 1991; 115: 505-12.

[9] Chapuy MC, Areot ME, Duboef F, et al. Vitamin D and Calcium to prevent hip fractures in elderly women. N Engl J Med 1992; 237:1637-42.

[10] Chen TC, Health H, Holick MF. An update on the vitamin D content of fortified milk from de United States and Canada. N England J Med 1993; 329: 1507.

[11] Holick MF, Mc Collum. Award lecturer, 1994: Vitamin D-new horizons for the 21 st century. Am J Clin Nutr 1994; 60: 619-30.